EN EL REINO DE LAS IMPOSTURAS
En la formidable y popular batalla que ha quedado sellada per secula seculorum con el rótulo Laica o Libre, bien a la argentina, nunca estuvo en juego la laicidad y menos que menos la libertad de enseñanza. Curiosamente, también, nunca nadie ni siquiera tiró una suposición acerca del posible autor o autores de la falacia. Sí se supo que el que echó a rodar la exhumación del tema estuvo a cargo del estratega de mesas de arena y monje negro del desarrollismo, Rogelio Frigerio, un ex comunista con ese extraño carisma de los líderes de minorías exquisitas e incomprendidas.
Para tratar de quedar bien con tirios y troyanos, el autor de la romántica fórmula Ni vencederos ni vencidos, había puesto en el Ministerio de Educación, de la que no tardará en pasar a llamarse La Libertadura, al archicatólico Atilio dell'Oro Maini, un hombre de la curia en cuanto golpe de Estado hubiera y se preciara de tal. El balance fue intentado dándole la intervención de la UBA a un intelectual de relevancia y fuste como José Luis Romero, socialista no del ala dura, pero reconocido por sus nulas simpatías al peronismo y todo lo que se le pareciera. A fines de 1955, cuando el golpe había sido en septiembre, ya estaba listo el decreto 6.403, el que traía bajo el poncho el famoso artículo 28 y su perverso contenido. Fueron consultados los ocho interventores, pero como en estos casos Dios mira para otro lado, a Romero, que estaba enfermo, le mandaron dos emisarios con los mejores apellidos de Palermo Chico, los que por el apuro no le leyeron el dichoso artículo y también se olvidaron de dejarle copia. Al promulgarse la medida y ver cómo le habían metido el dedo en la boca el autor de Historia de la cultura argentina, entre otros clásicos, protestó por carta y en un tono tan claro como enérgico no dejó margen de dudas sobre su rechazo total y sin cortapisas. A todo esto, ni lerdas ni perezosas, en Buenos Aires y Córdoba se constituyeron universidades católicas listas para expedir títulos nacional habilitantes, y en su explicación ante el engendro llamado Junta Consultiva Nacional, el cuestionado dell'Oro Maini sacó a relucir otra vieja costumbre argentina: explicar claramente cómo no había dicho lo que había dicho y cómo lo que estaba escrito no quería decir lo que las palabras decían. Ya pasado Lonardi a disfrutar del sueldo de ex presidente, su reemplazante, Pedro Eugenio Aramburu, no abandonó otro sendero patrio que es un verdadero derrotero: le pateó la pelota al gobierno siguiente. En el medio, también en Santa Fe, hubo una Convención Constituyente para derogar la peronista de 1949, pero a este asunto igualmente le pasó como cuando se trata de juntar agua con un tenedor.
Los votos peronistas ungieron ganadora a la fórmula Frondizi-Gómez. Los comunistas la apoyaron sin apoyarla, debido al fuerte lazo de intereses con los radicales balbinistas, sobre todo en las cooperativas agrarias del interior y los fuertes capitales del Fondo Movilizador de Fondos Cooperativos. Antes de que los ganadores se hicieran cargo, en Carlos Paz, en una finca de los jesuitas, en una reunión que fue coronada con la actuación del coro que dirigía Mariano Castex, se trazó la estrategia a seguir en la materia, y ya antes de calzarse la banda al que se mostraba como preclaro sucesor de la intransigencia de Amadeo Sabattini y discípulo de Moisés Lebenson, había formado una comisión para implantar universidades privadas, que estaba integrada, entre otros, por el padre Ismael Quiles y los doctores Raúl Matera y Aristóbulo Aráoz de Lamadrid. El resto de los integrantes pueden resultar insalubres, y como tras llovido, mojado, el 6 a 1 checoslovaco en Estocolmo dejó knock out down no sólo al ego futbolero nacional, y en la AFA, una asamblea para pedirle rendición de cuentas a Colombo por algunas diferencias en los vueltos y por qué varios de los jugadores elongaban todas las noches en las boites suecas y se acostaban a la hora en que los obreros locales entraban a trabajar; se armó un despelote de tal calibre que se pidió un cuarto intermedio que hasta el momento de estarse tipeando esta edición no terminó, por lo que todo lo actuado hasta ahora tendría que estar en veremos, títulos mundiales incluidos. (Ver repercusiones de este hecho que va a contar con un joven muerto y todo.)
En agosto ya comenzaron a circular los trascendidos (leáse: sondeos de los services) que se venía por fin la reglamentación del revulsivo artículo 28. No se necesitaba ser futurólogo para predecir que por lo menos la mano venía tumultuosa. Y el 2 de septiembre voló la primera piedra y nadie escondió la mano. Fue un alumno secundario de un colegio estatal el que hizo puré un vidrio de uno privado y católico. Dicen que era del nacional Mariano Moreno, afamado por su alumnado poco dócil y que siempre se tomaron en serio lo que está cifrado en ese nombre.
Al comienzo